Mejores prácticas para la desinfección durante la temporada de gripe y ante los riesgos sanitarios emergentes.
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La temporada de gripe y las amenazas sanitarias emergentes ejercen una presión adicional sobre las instalaciones para que mantengan entornos seguros e higiénicos. Una desinfección eficaz requiere algo más que aumentar la frecuencia de la limpieza: exige un enfoque específico y basado en la evidencia.
Concéntrese en las áreas de alto contacto y alto riesgo. No todas las superficies presentan el mismo nivel de riesgo. Las manijas de las puertas, los botones de los ascensores, los baños, las salas de descanso, los equipos compartidos y las áreas de recepción requieren atención prioritaria. Los protocolos de desinfección deben ajustarse para aumentar la frecuencia de limpieza en estas áreas sin interrumpir las operaciones normales.
Utilice los productos adecuados y úselos correctamente. Los productos químicos de limpieza y desinfectantes solo son efectivos cuando se utilizan según las instrucciones del fabricante. Esto incluye la dilución adecuada, el tiempo de contacto y la compatibilidad con la superficie. Usar el producto incorrecto o apresurar el proceso puede reducir su eficacia y generar una falsa sensación de seguridad. Todos los productos químicos deben cumplir o superar las directrices publicadas por la EPA o estar certificados por Green Seal, EcoLogic o el Consejo de Edificación Ecológica de Estados Unidos (U.S. Green Building Council) para minimizar el impacto negativo en la salud pública y el medio ambiente.
Combine la limpieza rutinaria con protocolos mejorados. La limpieza diaria elimina la suciedad y los residuos, lo cual es esencial para que los desinfectantes actúen correctamente. Durante la temporada de gripe, las instalaciones deben complementar la limpieza rutinaria con una desinfección reforzada, en lugar de sustituirla. Este enfoque equilibrado garantiza tanto la limpieza como la reducción de patógenos.
Capacite a los equipos sobre las directrices sanitarias en constante evolución. Los riesgos para la salud cambian, y los protocolos de limpieza deben adaptarse a ellos. La capacitación continua ayuda a los equipos de limpieza a comprender cuándo y cómo intensificar las medidas de desinfección, reconocer los riesgos de contaminación y seguir los procedimientos de seguridad actualizados sin abusar de los productos químicos.
Comuníquese con claridad con los ocupantes. Las labores de limpieza visibles y una comunicación transparente tranquilizan a los ocupantes, demostrando que se están abordando los riesgos para la salud. Publicar los cronogramas de limpieza o proporcionar actualizaciones breves puede aumentar la confianza y fomentar la responsabilidad compartida, como la higiene de manos y el uso respetuoso de los espacios comunes.
Al adoptar un enfoque estratégico e informado para la desinfección, las instalaciones pueden proteger a los ocupantes, reducir el absentismo y mantener la confianza durante períodos de mayor preocupación por la salud.




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